Habiendo Obtenido Eterna Redención

Hebreos 9:12

Cristo, sumo sacerdote, entró en el Lugar Santísimo «no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre», y entró «una vez para siempre», «habiendo obtenido eterna redención». Hebreos lo compara con el día de la expiación, que había que repetir cada año.

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