El Mismo Ayer, Hoy y por los Siglos
Hebreos 13:8
Entre las exhortaciones finales, Hebreos recuerda que Jesucristo no cambia: es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Retoma lo que en 1:12 dijo del Hijo con palabras del Salmo 102, que en el salmo se dicen de Dios.